La sintaxis pericial

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El arquitecto, arquitecto técnico e ingeniero de la edificación, Rafael Fernández Martínez firma este artículo “La sintaxis pericial” en el que expone las nociones básicas sobre el lenguaje  y la forma del informe/dictamen pericial

La sintaxis pericial. Lenguaje y la forma del dictamen pericial

Existen al menos dos conexiones entre la sintaxis gramatical y los síntomas ruinógenos constructivos que motivan los informes o dictámenes periciales; en la primera el perito precisa emitir un informe, lo que requiere describir una situación técnica que con frecuencia resulta imprecisa y que puede tener, en otros compañeros de profesión, trascendencias en la responsabilidad profesional. Más profunda, la segunda relación, implica imposición de unas jerarquías al razonamiento con lo que en algunos casos, puede que los acontecimientos lingüísticos condicionen el origen de los daños.

En la línea que nos ocupa, un informe es un reconocimiento fundado con explicaciones y un dictamen es una opinión razonada, justificada y acreditada por un experto acerca de alguna patología edificatoria que se somete a juicio. Los dictámenes se consideran de mayor enjundia que los informes, consecuencia del mayor responsabilidad y compromiso del autor.

En la práctica, suelen mezclarse ambos conceptos, dado que con frecuencia los informes comprenden opiniones y los dictámenes engloban reconocimientos y descripciones, por lo que es habitual denominarlo informe-dictamen.

Se trata de un dictamen, cuando tras comenzar por unos datos y antecedentes que se facilitan al perito experto, se requiere a éste que responda por escrito a una serie de preguntas.

La claridad absoluta se da muy pocas veces en el campo de la patología. Exponer y más aún ponderar las verdades y los interrogantes no es cometido fácil, sobre todo cuando existen partes en litigio.

Es evidente que arrancamos de la base de que el perito manifestará siempre lo que su leal saber y entender le imponga, sin tergiversar la verdad ni enmascararla.

Cuando el perito ejerce a requerimiento del juez como cuando lo hace como árbitro entre dos partes, queda cristalino que debe ser absolutamente imparcial. Los conflictos éticos apenas si se plantean en este caso: el perito examina los dos puntos de vista y pronuncia su parecer, concediendo a cada uno la parte de responsabilidad o razón que estime.

El escenario cambia cuando el perito actúa a instancia de una parte o por vía judicial donde el juez le da traslado del deseo de una de las partes de que actúe como perito, pretensión que él autoriza como juez dentro del periodo de prueba del sumario. Normalmente, existirá además otro experto actuando como perito de la otra parte.

La deontología del perito, en el escenario en el que el experto aparece ligado a una de las partes, consiste en decir la verdad, pero mostrando las incertidumbres de forma que no lesionen a su cliente. El juez o árbitro, al conducirse de igual modo el perito contrario, encontrará ante sí los elementos suficientes para fallar en justicia.

Cabría decir que en el segundo caso, el procedimiento consiste en decir la verdad fiel y en el primero la verdad objetiva.

Es difícil de utilizar lo dicho y demanda de recursos gramaticales para construirlo.

Como regla se ha dicho que la conciencia del perito de parte reside en decir la verdad pero mostrando las dudas en el modo en que no lesionen a su cliente. Si en puesto de esto se hubiese escrito que favorezcan a su cliente se habría incurrido en imprudencia, dando fundamento al lector a pensar que no es ético, pero nadie discutirá que sí es lícito el no perjudicar al cliente.

Es de importancia primordial a la hora de redactar un dictamen pericial complejo, la disconformidad que existe entre aseverar una cosa y negar su opuesta en el juego lógicolingüístico que se acaba de exponer.

Los informes-dictámenes de daños, en contraste de lo que acontece con otros encargos del experto perito, son usados y examinados por personas que no corresponden a su campo profesional. Por lo tanto es conveniente que su estructuración y redacción sean claras, disponiendo bien el desenvolvimiento y la argumentación para un lector imaginario de perfil lego en nuestra materia, culto e inteligente.

Quizás sirva el siguiente, como un índice del informe-dictamen:

Encargo

Declaración previa-Promesa

Declaración previa de tachas

Objeto del Informe-Dictamen y/o consideraciones previas

Documentación consultada

Antecedentes

Descripción del inmueble

Descripción de las manifestaciones patológicas

Dictamen

Síntesis y conclusiones

Anexos

Propuesta y criterios de reparación

Valoración de las reparaciones

Ejemplos de sintaxis de algunas frases que cambian, para el lector, el propósito de su sentido:

Deberá prestarse atención para no dar como afirmación propia lo que fue el testimonio de otra persona

  • Las fisuras aparecieron hace tres meses. (no)
  • Según manifestación del propietario, las fisuras aparecieron…(si)

Puede inducir al lector una impresión levemente inquietante o tranquilizadora, una misma realidad, plasmada en  dos frases diferentes:

  • Se detectan fisuras con un ancho, que en general, alcanza los 2 mm. e incluso los supera en algún caso.
  • Se detectan fisuras con un ancho, que en general no excede los 2 mm.

Alguna vez he leído que la diferencia entre fisuras y grietas radica en que las fisuras son las que hemos detectado en una obra realizada por nosotros y una grieta es aquella que se manifiesta en una edificación realizada por un compañero de profesión.

Hay que extremar el cuidado en la redacción, meditar cada palabra y no abusar de los adjetivos con la intención de no invadir el terreno propio de los abogados y juristas.

Nos convendrá, según el grado de certeza sobre la cuestión en que debemos dejar constancia de la duda, construir la frase de acuerdo al criterio, presuntamente sabido, de que en el ánimo del lector, lo último que se lee o se escucha de cada frase es lo que más queda:

  • Antes la certidumbre y después la incertidumbre, si preferimos subrayar la duda.
  • Antes la incertidumbre y después la certeza si nos conviene destacar ésta.

Por ejemplo:

  • La causa principal debe atribuirse a…, aún cuando no puede descartarse que…
  • Aún cuando no pueda descartarse que…, la causa principal debe asignarse a…

Cuando advertimos que hay dos contrapuestos supuestamente excluyentes, suele ser preferible negar uno a afirmar el contrario, según la lógica formal:

  • Es una fractura típica del estado plástico.
  • No es una fractura típica del estado endurecido.

Adviértase que, con la segunda frase estamos acaparando tres posibilidades; que sea una fractura no típica del estado endurecido, que sea una fractura del estado plástico, típica o no.

En sucesivos artículos, iré dando pequeñas pinceladas de cada uno de los apartados de que pudiera constar el informe-dictamen y de la segunda relación entre las patologías y la sintaxis gramatical.

Rafael Fernández Martínez (1 Posts)

Socio de la Agrupación (OPTYMIA) de Arquitectos Analistas en Optimización de Activos del Colegio Oficial de Arquitectos de la Comunidad Valenciana (COACV). Socio de la Agrupación de ARQUITECTOS PERITO Y FORENSES del Colegio Oficial de Arquitectos de la Comunidad Valenciana (COACV). Miembro de la Asociación Nacional ITE (Inspección Técnica de Edificios)


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Comentarios

La sintaxis pericial — 4 comentarios

  1. Excelente artigo! Seus princípios de adequam perfeitamente às pericias psicológicas. Parabéns!