Perito y Tasador

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Hablando sobre Pericia Caligráfica: ¿Cómo puede ayudar un peritaje en una causa?

noviembre 27
12:28 2012

María del Carmen Calderón Berrocal expone en su último artículo su particular visión del peritaje, la formación requerida y las Asociaciones de Peritos

El artículo 335.1 de la Ley 1/2000 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, establece que cuando sean necesarios para impartir justicia, conocimientos científicos, conocimientos artísticos, técnicos o prácticos, para valorar hechos o circunstancias en un caso, las partes litigantes podrán aportar dictámenes de peritos expertos en cada materia o bien solicitar un perito designado por el tribunal.

Pero, ¿qué es un peritaje?

Un peritaje es un informe que emite un experto forense en cada una de las ramas del saber, que contesta a una o varias preguntas o que da su opinión profesional sobre las cuestiones que le han sido planteadas por el Juez o por las partes.

El dictamen pretenderá ayudar al juez, que es el que tiene que dictar sentencia en el caso, pero que se apoya en los conocimientos de los que previamente carece, porque no tiene por qué entender de aspectos que corresponden a otros campos distintos del derecho.
Igualmente el perito sirve también a la persona que no tiene los necesarios conocimientos técnicos y no puede por sí misma, responder; o bien, que desea presentar, como prueba judicial, el informe del perito cuyo trabajo sirve de prueba y su presencia en juicio y su declaración como testigo.

El informe debe hacerse pensando en que su lector pueda entenderlo y exponiendo las conclusiones de una forma razonada y comprensible para que pueda ser asimilado y trabajado por quienes no son expertos en la materia, tal es el caso de los abogados, juez, secretario, fiscal y las mismas partes.
Un peritaje puede ser solicitado por el juez como parte de algún proceso o también puede ser solicitado por una de las partes en litigio, ya sea persona física o jurídica. En este caso se dice que se actúa mediante peritos de oficio. Estos peritos forenses actúan según turno de oficio, lo que se denomina por insaculación, siguiendo las listas del Decanato.

Ante esto existe cierta arbitrariedad al facilitarse el acceso a personas que teniendo un curso de no muy numerosas horas, sin haber pasado por la Facultad, sin saber nada de Archivística, de Diplomática, ni de Paleografía ni Neografía, a estas listas en poder del Juez decano. Actualmente se lucha contra “el intrusismo legal” que permite a asociaciones y a  no colegiados presentar un “informe” ante los tribunales e incluso defender su información sin que el rigor, e incluso a veces la decencia más mínima afecten a estas personas. Un perito debe tener una honorabilidad intachable, y ser objetivo totalmente en el pleito en cuestión. El mercadeo en cuestiones judiciales no es bueno. Es fatal. Pero hay quienes se adaptan a la voluntad de quien les contrata y emiten dictámenes que acomodan según criterio y mercado.

Contra todo esto se lucha desde los colegios profesionales y hasta ahora hemos conseguido que sea el Colegio Profesional quien sea la institución natural que vierta las listas de peritos al Decanato, aunque se siguen admitiendo a todo el que diga que tiene un curso en la materia. De esta forma desde la misma casa de la Justicia, se están permitiendo y produciendo errores, quizás por algún tipo de desconocimiento, o quizás porque la burocracia arrastra a veces a determinar cosas que no son correctas del todo.

A través del peritaje, por ejemplo se puede advertir, si a alguien que lo solicita, le puede interesar o no ir a juicio por una determinada cuestión. Lo que nunca hará el perito es traicionar a la verdad, al cliente se debe advertir que el precio es tal independientemente de los resultados de la investigación, porque está en juego la verdad, está en juego la honestidad y también la profesionalidad del perito.

El Colegio profesional facilita una lista a los juzgados al año. En peritajes privados, la entidad  ya sea persona física o jurídica correspondiente puede solicitar el informe del perito al Colegio o llamarlo a título privado como profesional independiente en ejercicio de su profesión.

Cuando el perito sea designado de oficio por los Tribunales, es requisito indispensable ser colegiado del Ilustre Colegio de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras y en Ciencias e identificarse en el informe pericial con el número de colegiado.

Existen varias causas por las que se puede renunciar a un peritaje según la Ley, y esto será cuando se guarde relación de parentesco, si tiene interés particular, manifiesta enemistad, amistad íntima, si ostenta la condición de ser un empleado del encausado en el caso.

El perito puede recusarse si el peritaje no corresponde al perfil del perito o no tiene la titulación requerida. La ley contempla lo que son las tachas de los peritos, las causas de impugnación del informe.

Según el artículo 343, sólo los peritos designados judicialmente podrán ser recusados. Pero los no recusables podrán ser “tachados”, si son cónyuge o pariente hasta el cuarto grado civil de partes, abogados o procuradores; si tiene interés directo/indirecto, si tiene o tuvo dependencia o de comunidad con las mismas figuras antes citadas; o tiene amistad íntima o enemistad.

María del Carmen Calderón Berrocal (21 Posts)

Licenciada en Geografía e Historia, Doctorado cursado en Historia Medieval, Ciencias y Técnicas Historiográficas Universidad de Sevilla; Paleografía, Neografía y Diplomátic. Perito Judicial Calígrafo en los tribunales de Sevilla y Huelva, peritaciones de parte y para instituciones como la Universidad Interamericana de Puerto Rico. Perito Judicial en Prevención de Riesgos Laborales. VII Curso Archiveros Junta Andalucía IAAP-USE. Máster y Especialista Universitario en Dirección de Centros Sociosanitarios de Mayores UPO. Máster Prevención de Riesgos Laborales UNIR. Asociación de archiveros Andaluces y Colegiada 5107 del Colegio de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras y en Ciencias de Sevilla y Huelva, siendo miembro fundador de su sección de Pericia Caligráfica.


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